
El diseño editorial de "El amor no es como lo pintan" significó el reto de traducir un manuscrito contemporáneo en un objeto físico con personalidad propia. Desde la conceptualización visual, el objetivo principal fue romper con las estructuras tradicionales y los clichés visuales asociados al tema. A través de una cuidadosa selección tipográfica, un ritmo de lectura dinámico y un manejo estructural riguroso, logramos crear una composición que acompaña fielmente la frescura y la narrativa del autor.