
El diseño del afiche publicitario para el peleador Chris Riedmüller significó el reto de transmitir visualmente la intensidad del boxeo amateur en la escena de Toronto. La propuesta se centró en una jerarquía visual agresiva y de alto impacto, donde el fotomontaje del deportista cobra protagonismo absoluto. Mediante una paleta de colores contrastantes basada en tonos rojizos, texturas de desgaste y efectos de iluminación urbana, se logró recrear la atmósfera tensa y emocionante que precede a un combate estelar.