
Para lograrlo, la arquitectura de las páginas interiores se estructuró con márgenes amplios, retículas limpias y una selección tipográfica de trazos suaves que reducen el cansancio visual, invitando a una lectura pausada y reflexiva. Las ilustraciones interiores fueron concebidas bajo un lenguaje gráfico sutil y etéreo, funcionando como pausas meditativas estratégicas entre los capítulos que permiten al lector asimilar los mensajes del texto.