
Tratar el alojamiento web como un ítem de portafolio responde a la necesidad de visibilizar el trabajo invisible que ocurre detrás de cada pantalla. Administrar un servidor dedicado implica encargarse diariamente de la mitigación de vulnerabilidades, la automatización de respaldos (backups) en la nube, la renovación de protocolos SSL de seguridad y el soporte técnico inmediato. Es un servicio concebido bajo una filosofía de atención boutique: un entorno controlado donde cada sitio web recibe una optimización de velocidad y recursos a nivel de servidor hecha a la medida, lejos de la saturación de los proveedores comerciales masivos.